Apostamos que ni siquiera se dieron cuenta. Este miércoles 31 de diciembre será el último día del primer cuarto del vibrante siglo XXI.
Se va. No hay marcha atrás. Los niños que nazcan y quienes vivan los 75 años restantes, podrán festejar el arribo del siglo XXII.
Las dos décadas y media transcurridas, marcaron la consolidación tecnológica en gran magnitud del internet y los medios digitales.
Quedó confirmado que el celular es el patrón del ser humano. Una “extensión del cuerpo”. Forma parte de nuestra vida.
Simplifica actividades. Cancela compras y servicios. En Perú roban 4,000 móviles al día. Vacían cuentas y permiten cometer delitos.
Antes de concluir este cuarto de centuria, irrumpió la Inteligencia Artificial.
Le atribuyen un poder casi sobre natural. Superior a la conmoción que originó la Revolución Industrial del siglo XIX.
Expertos auguran que la IA cambiaría por completo el mercado laboral en el mundo. Originando una posible gran desocupación.
Sustentan esa apreciación en que sus agentes tendrían la increíble capacidad de analizar, decidir y ejecutar en forma automática.
Ya se venden autos eléctricos y ensayan vehículos voladores para superar la congestión vehicular de las grandes metrópolis.
Acaba este período cuando los principios democráticos de igualdad y fraternidad alcanzan su más bajo nivel en la política peruana.
La degradación moral tocó fondo. Autoridades, funcionarios, policías y otros fueron ados en la corrupción por el vil dinero fácil.
La investigación, condena y prisión de expresidentes fue la insólita constante.
Es la apretada síntesis panorámica al final del primer cuarto de siglo.
¿Cambiará aún más la humanidad en el segundo que empieza este 1 de enero del 2026 y termina el 31 de diciembre del 2050…?

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