Como esperábamos los peruanos, Cienciano venció 2-0 al MC Torque, en el Cusco, su casa.
“Sufrió en la altura. Pero, salió con vida”. Es el resumen de los titulares de la prensa uruguaya.
Se entiende. Porque es la realidad y el parecer de los elencos extranjeros cuando llegan a jugar cerca a la maravilla del orbe que es Machu Picchu.
Sin embargo, está comprobado que los rojos no solo ganan por ese factor, sino poque la mueven bien. Y causan constante zozobra en las defensas rivales
La muestra está en las dos angustiosas salvadas de la defensa celeste en el primer y segundo tiempos. Eran goles casi hechos que solo faltaba gritarlos.
Sobre los 26’ del primer tiempo. Luego de varios intentos de peligro, hubo un potente cabezazo de Garcés contra el suelo.
La pelota hizo una comba. Superó por arriba al arquero y un defensa, la rechazó, de cabeza, del filo de la raya.
Casi al final. A los 91’, otro tiro sombreado, con el meta buscando monedas en el gramado, fue salvado con la frente por otro zaguero.
Si ambas jugadas terminaban con la pelota dentro del arco, Cienciano conseguía el póker de la tranquilidad.
De todas maneras 2-0 es un resultado aprobatorio. Para empezar el juego con ventaja en Montevideo. Son dos goles adelante.
Es imperativo mantener esa primacía que los pone a medio paso de las semis.
Eso no significa ir a defenderse y renunciar al ataque. No. Siempre hay que buscar el gol. Hermano carnal de la felicidad.
Una obligación es romperse en el encuentro de vuelta del jueves. Dar la vida como saben.
El objetivo está cerca. La espera. Falta poco.
Por nuestra parte. ¡Tenemos sed de alegrías y hambre de triunfos…!












