Plana de redactores de La Industria en 1964. Freddy Gálvez Delgado, Jorge Zavaleta Alegre, Félix Álvarez Sánchez, Héctor Alva Centurión, Roberto Diestra, Óscar Álvarez Sánchez, Mario Vigo Portella y Luis Ríos Miranda.
(Foto: Augusto Baba Shimada).”
¿Se imaginan los jóvenes periodistas de hoy, acudir a
cubrir una comisión portando tan solo un bolígrafo y un papel en blanco…?
¡Imposible…! –dirán, frunciendo el ceño. Bueno, así
trabajábamos los hombres de prensa en la década de los sesenta, cuando me
inicié en esta irrefrenable pasión.
Si era un accidente, tomábamos apuntes de lo que veíamos.
Cuando se trataba de una entrevista o discurso, había que escribir muy rápido o
con señales.
Cumplíamos nuestro trabajo a satisfacción adornando las
grandes páginas del diario La Industria con noticias de impacto e interés
general.
Por eso, el domingo 14 de junio último, al enterarme que el vicedecano de la prensa nacional, lanzó al
aire su última edición, me conmovió.
Aunque se rumoreaba que el fin estaba cerca, al saber que
había llegado, estremeció mi endeble cuerpo y heló mis descalcificados huesos.
Es que, casi sin darme cuenta, La Industria formó parte
de mi vida,durante muchísimo tiempo.
Empecé a deletreando los primeros signos del alfabeto, que
emprendí en el jardín de la infancia Santa Ana, practicando en sus titulares.
Mi padre Juan Gálvez Arce, era regente o jefe de talleres
y llegaba a casa al amanecer, con el pan en una mano y el periódico bajo el
brazo. Ambos calientitos.
La
Industria era la lectura obligada diaria en nuestro hogar. Los vecinos de la
segunda cuadra de Almagro, venían para prestárnosla.
Cursaba quinto de primaria en la
escuelita fiscal Enrique Guimaraes, Nª 280, ubicada a media cuadra del local de
Gamarra.
Cierto día, el director Augusto Alva Azcurra, convocó
alumnos voluntarios para elaborar el
periódico mural del plantel,. Fui el primeo en inscribirme.
Escritas a mano, nuestras incipientes inspiraciones se pegaban,
una sobre otra, en una gran pizarra colgada en el patio del centro educativo.
El Club de Radio y Periodismo de la Promoción 1961 del
colegio San Juan, que integré, publicó la revista Retorno.
“Nos vamos, pero queda nuestro espíritu”, fue uno de la trilogía de artículos editados con mi
firma..
Las tres notas fueron tecleadas en la redacción de La Industria.
Donde antes, había aprendido a escribir
a máquina, con dos dedos, cada vez que
iba a visitar a mi padre.
Ya como estudiante de la Facultad de Letras de la
Universidad Nacional de Trujillo, donde terminé graduándome de profesor, seguí yendo al diario y corregía algunas
pruebas de los linotipistas, antes de llegar a manos del jefe de redacción.
Y no dejé de escribir en sus máquinas. Hasta que me animé
a entregar algunas colaboraciones .al periódico. Todas se publicaron.
Un caluroso día del verano de 1964, el director, Daniel
Gordillo Jara, me llamó para preguntarme si quería trabajar como redactor en la
La Industria.
No lo dejé terminar y acepté. Salí gritando como loco de
su oficina.
Comenzó así mi romance con este fascinante mundo del
periodismo y quedé atrapado para siempre. Este blog, es una evidencia de ello.
En aquel entonces, La Industria tenía tres reporteros
gráficos, Augusto Baba Shimada, Orlando Sánchez Castro y Virgilio Sagastegui
Alva.
Como obligado por el destino a pererennizar la plana de
redactores del diario, una mañana, Baba ingresó a la redacción. Era mediados de
1964,
Con la sonrisa que nunca lo abandonó, al igual que su moto
Suzuki, se plantó delante de nosotros y captó una foto panorámica en blanco y negro.
Las fotos a colores, no existían.
Figuran: Freddy Gálvez Delgado, Jorge Zavaleta Alegre,
Félix Álvarez Sánchez, Héctor Alva
Centurión, Roberto Diestra, Óscar Álvarez Sánchez, Mario Vigo Portella y Luis
Ríos Miranda.
Faltan Domingo Max Zavala Pérez, (Deportes) Fernando Ugarriza
Rodríguez (Espectáculos) y Gustavo Arroyo Gonzáles (Columna escolar).
Cada uno tenía su
propio escritorio y máquina de escribir.
Un equipo de redacción de añoranza y ensueño. ´Éramos todos
amigos de verdad. Nunca utilizamos las “maletas”.
Fueron ellos mis primeros colegas de aventuras en el fulgurante
ambiente periodístico.
Luego, el “Chino” Lorenzo Kcomt Kooseng, me llevo a Satélite. Más tarde, regresé a La
Industria, bajo la dirección de Grimaldo Luna Victoria, Julio Lázaro Villacorta
y Guillermo Willy Miranda Pulido. Permanecí hasta 1987.
Equipo de fulbito de La Industria en 1983. De pie: Segundo Ortiz Bocanegra, Manuel Rodríguez Romero, colaborador, Willy Miranda Pulido, Américo Barriga Rodríguez, Inclinados: Hugo Robles Mantilla, Felipe Apaza Amador, Freddy Gálvez Delgado y Víctor Cedano Huamán.
(Foto: Pedro Fernández).
Tras una ausencia por razones personales, el 2007, volví
a escribir en la página editorial de La Industria.
Al poco tiempo, Víctor Hugo Paredes me llamó a Satélite
para escribir editoriales y comentar en una columna de deportes.
Me mantuve hasta el último con sus directores Paúl Gutiérrez
Acevedo y el entrañable y leal amigo Pepe Hidalgo Jiménez.
El cierre de La Industria y Satélite es un golpe durísimo
que tendré que ir asimilando en el huidizo tiempo que me resta.
Faltaba contarles que en La Industria no solo aprendí a escribir
a máquina y me hice periodista.
En su tradicional e histórico recinto colonial, conocí a Rosa,
mi esposa. Fiel y noble compañera en este singular paso por el mundo terrenal.
Con el adiós a La Industria y Satélite se va, por anticipado,
una parte de mi ya escasa vida…
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