Una vergüenza y falta de respeto constituyó la actitud de los congresistas de Juntos por el Perú (o por la desunión) en el hemiciclo el día de la Patria.
Antes de quedarse a escuchar, como debió ser, el mensaje de la presidenta Keiko Fujimori, decidieron abandonar el recinto.
No les importó la presencia de los mandatarios que arribaron para asistir al importante acto. El espectáculo fue bochornoso.
Infantil e intolerable conducta de quienes hablan a cada instante de la democracia, pero que aún no digieren la resaca del resultado de las elecciones
Lamentable. Porque era la oportunidad para enterarse de los anuncios presidenciales en favor de las regiones que representan. Más pudo la rabieta.
Su comportamiento evidencia una posición obstruccionista que ojalá no se normalice.
Lo sensato era permanecer en sus curules, evaluar las propuestas y proyectos para, posteriormente, discutirlos o plantear ideas.
El trabajo de los parlamentarios por el que. tal vez, se les paga demasiado, es dialogar con fundamento. Y, para lograrlo, hay que saber oír.
Escuchar es el arte que comprende tres niveles: el entorno, los demás y uno mismo, según los entendidos.
Vivimos un nuevo gobierno. Y lo que recién empieza genera siempre expectativa. La esperanza en un futuro mejor.
Es momento de unificar ideas en el parlamento y poner el hombro para que la naciente gestión sea exitosa.
El compromiso ciudadano y partidos políticos es aportar, no dificultar.
Existe el criterio generalizado que, si se concretan los objetivos trazados, seremos todos los beneficiados.






