Sustentado en los elevados principios democráticos, el sistema electoral peruana permite que todos sean candidatos a ocupar los cargos públicos.
Con el tiempo, esa mecánica nos llevó a tener en la presidencia, el Congreso, gobernadores y alcaldes que no dieron la talla.
Pese al peligro que esto significa, la norma sigue vigente
Llegamos así al extremo que, detrás de las promesas populistas y sonrisas hipócritas, se esconden candidatos con oscuro pasado.
La macro célula electoral que tendremos en nuestras manos el 12 de abril presentará, entre otros, a un grupo de 51 aspirantes al Congreso.
Lo insólito es que ellos arrastran sentencias por violencia familiar, según la información escrita en sus declaraciones juradas.
La violencia familiar es el uso de la fuerza física, sicológica o sexual contra un integrante del hogar.
Si se concibe que la familia es la célula fubdamental de la sociedad, los candidatos deben partir de un comportamiento óptimo dentro de ella.
Cuando el postulante está sentenciado por ese delito, de manera automática, está descalificado para ejercer la función pública.
¿Considera Usted que quien no supo respetar el íntimo y sagrado seno familiar, pueda atender el clamor de las mayorías a quienes no conoce…?
En forma increíble, la ley electoral lo admite y los partidos políticos, en lugar de impedirlo, cierran los ojos y los inscriben en sus listas..
Ahí no queda todo. Un segundo bloque registra: 186 candidatos con sentencias por omisión a la asistencia familiar, que buscan una curul.
Es importante que el elector se informe sobre casos similares antes de emitir su voto.
Y nosotros que hace años anhelamos que ningún postulante esté siquiera investigado…

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