El reloj marcaba alrededor de las 6.20 de la tarde del jueves 29 de octubre.
Son momentos previos a la firma de convenios bilaterales entre Nayib Bukele y Keiko Fujimori, presidentes de El Salvador y Perú.
Los acuerdos comprenden aspectos fundamentales respecto a seguridad ciudadana, lucha contra la criminalidad, salud y educación.
Ambos mandatarios se encuentran en el frontis de la residencia presidencial, en la ceremonia protocolar de bienvenida con honores de Estado.
Al costado derecho del edificio, los saluda una delegación de alumnos del Complejo Educativo República del Perú, de San Salvador.
Los emocionados pequeños alzan en la mano derecha banderitas de las naciones hermanas y las mueven con gran entusiasmo.
Bukele y Fujimori, agradecen y felicitan el apreciable gesto de los escolares.
En ese conmovedor instante, el reportero de una emisora capitalina, que acompaña a la comitiva presidencial en la gira, llama la radio.
Dos personas que conducen, una dama y un caballero, le dan el pase.
El periodista describe el momento y, como novedad, revela que los alumnos del plantel lucen el escudo peruano como insignia y celebran su aniversario cada 28 de julio.
La enternecedora revelación es para conmover a cualquier peruano. Como ocurrió con nosotros. Nos colmamos de emoción.
Terminó diciendo el enviado que después se volvería a comunicar para dar detalles de los acuerdos bilaterales por firmar.
Inmutables, de la cabina le contestaron:
-- Bien. Muchas gracias –y siguieron con lo que hablaban antes del enlace.
Cuando esperábamos algunas palabras sobre la impresionante escena, no dijeron absolutamente nada.
Ante un puñado de niños de un colegio que se llama Perú en el extranjero, agitando banderas blanquirrojas lejos de la Patria, no podemos ser indiferentes.
Es para aplaudir y, si se puede, gritar.
Tal vez, estemos equivocados. Pero, consideramos que los jóvenes de la radio en Lima, al atardecer del jueves, debieron hacer algún comentario grato…







