El culpable debe ser duramente sancionado y quedar inhabilitado de manejar para siempre. (Redes).
El atropello y muerte de un vigilante por una conductora
ebria, hace un par de semanas, conmocionó Trujillo y el país entero.
La
autora portaba brevete vencido. La pena máxima en estos accidentes, es seis años
de cárcel.
Esta
norma debe ser revisada y modificada por el nuevo Congreso. La vida de una persona no puede valer tan
poco.
Al
actual, que, felizmente ya se va, no le pedimos nada por persistir en actuar a
espaldas de la ciudadanía.
Agregar
celebraciones al año o cambiar nombres a ciertos temas con sinónimos, son sus
preocupaciones. ¡Una pérdida de tiempo…!
Hoy, tiene
en agenda un proyecto para devolver la licencia de conducir a los pilotos sancionados
por ebriedad.
La
iniciativa plantea habilitar, por excepción, nuevo brevete a conductores con
licencia suspendida, canceladas o inhabilitada.
Incluye
a infractores por manejar bajo los efectos del alcohol o droga. La propuesta,
como es lógico, ha generado cuestionamientos.
Edwin
Derteano, presidente de la Fundación
Transitemos, advirtió que la medida representa un retroceso en materia de
seguridad vial.
“Es
una involución. Manejar bajo los efectos del alcohol es una falta gravísima”,
pronunció.
“Tus
tiempos de reacción y percepción se ven alterados, lo que incrementa el riesgo
de accidentes”, añadió.
Indicó
que en el Perú mueren entre 7 y 8 personas al día por accidentes de tránsito. Sin
incluir a quienes fallecen después por las lesiones.
Opinó
que el Congreso debe reforzar la educación vial y el cumplimiento de sanciones,
antes que flexibilizar las reglas a los choferes
Suele
decirse que guiar un vehículo, es como tener un arma. Puede matar.
Manejar
es una responsabilidad. Quien recibe una sanción drástica, debe ir a la cárcel
muchos años y quedar inhabilitado de por vida…