Suele decirse que en el Perú, la gente no se aburre. Porque todos los días hay un tema diferente u ocurre algo que concita la atención gemeral.
La semana que se fue, confirmó dicha afirmación. Corrió a mil por hora.
Empezó cuando la Procuraduría Anticorrupción solicitó incluir a Piero Corvetto, jefe de la ONPE, como investigado.
El pedido alcanzó a funcionarios de ese organismo y al gerente de la empresa Galaga, por presunta corrupción en el transporte de material electoral.
A su vez, el JNE informó que el resultado de los comicios se sabrá el 15 de mayo. Más de un mes después del acto. ¿Tanto tiempo…?
En forma casi simultánea, miles de personas marcharon invocando la nulidad de las elecciones por supuestas irregularidades en el sufragio.
Al otro día, Corvetto presentó su dimisión al cargo ante la JNJ por los problemas presentados durante las elecciones.
Fujimori respaldó la decisión diciendo: “Es una buena noticia para los peruanos”. Sánchez, la calificó como una amenaza al proceso.
La tensión nacional ascendió a las nubes al cumplirse el plazo para la compra de los aviones caza F-16 a Estados Unidos.
El presidente Balcázar sostuvo que habían otras necesidades prioritarias y que la adquisición debía realizarla el nuevo gobierno.
La renuncia de dos ministros agravó la crisis gubernamental. Al final, las naves de combate fueron compradas.
Las dudas dejaron en curso un pedido de censura contra el jefe de Estado.
Ahí no más, la Fiscalía solicitó la detención preliminar de Corvetto.
Sin embargo, optó antes por allanar las viviendas del exjefe de la ONPE, funcionarios y la empresa Galaga.
Mientras la espera desespera, continúa el parsimonioso conteo de votos. ¿Cómo perder así el interés…?





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