martes, 16 de junio de 2026

“En La Industria aprendí a escribir a máquina y me hice periodista…”

 
 Plana de redactores de La Industria en 1964.  Freddy Gálvez Delgado, Jorge Zavaleta Alegre, Félix Álvarez Sánchez, Héctor Alva Centurión, Roberto Diestra, Óscar Álvarez Sánchez, Mario Vigo Portella y Luis Ríos Miranda.
(Foto: Augusto Baba Shimada).”


¿Se imaginan los jóvenes periodistas de hoy, acudir a cubrir una comisión portando tan solo un bolígrafo y un papel en blanco…?

¡Imposible…! –dirán, frunciendo el ceño. Bueno, así trabajábamos los hombres de prensa en la década de los sesenta, cuando me inicié en esta irrefrenable pasión.

Si era un accidente, tomábamos apuntes de lo que veíamos. Cuando se trataba de una entrevista o discurso, había que escribir muy rápido o con señales.

Cumplíamos nuestro trabajo a satisfacción adornando las grandes páginas del diario La Industria con noticias de impacto e interés general.

Por eso, el domingo 14 de junio último, al enterarme que  el vicedecano de la prensa nacional, lanzó al aire su última edición, me conmovió.

Aunque se rumoreaba que el fin estaba cerca, al saber que había llegado, estremeció mi endeble cuerpo y heló mis descalcificados huesos.

Es que, casi sin darme cuenta, La Industria formó parte de mi vida,durante muchísimo tiempo,.

Empecé a deletreando los primeros signos del alfabeto, que emprendí en el jardín de la infancia Santa Ana, practicando en sus titulares.

Mi padre Juan Gálvez Arce, era regente o jefe de talleres y llegaba a casa al amanecer, con el pan en una mano y el periódico bajo el brazo. Ambos calientitos.

          La Industria era la lectura obligada diaria en nuestro hogar. Los vecinos de la segunda cuadra de Almagro, venían para prestárnosla.

          Cursaba quinto de primaria en la escuelita fiscal Enrique Guimaraes, Nª 280, ubicada a media cuadra del local de Gamarra.

Cierto día, el director Augusto Alva Azcurra, convocó alumnos voluntarios  para elaborar el periódico mural del plantel,. Fui el primeo en inscribirme.

Escritas a mano, nuestras incipientes inspiraciones se pegaban, una sobre otra, en una gran pizarra colgada en el patio del centro educativo.

El Club de Radio y Periodismo de la Promoción 1961 del colegio San Juan, que integré, publicó la revista Retorno.

“Nos vamos, pero queda nuestro espíritu”, fue uno de la trilogía de artículos editados con mi firma..

Las tres notas fueron tecleadas en la redacción de La Industria. Donde antes, había aprendido  a escribir a máquina, con dos dedos,  cada vez que iba a visitar a mi padre.

Como estudiante de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, seguía yendo al diario y corregía algunas pruebas de los linotipistas, antes de llegar a manos del jefe de redacción.

Y no dejé de escribir en sus máquinas. Hasta que me animé a entregar algunas colaboraciones .al periódico. Todas se publicaron.

Un caluroso día del verano de 1964, el director, Daniel Gordillo Jara, me llamó para preguntarme si quería trabajar como redactor en la La Industria.

No lo dejé terminar y acepté. Salí gritando como loco de su oficina.

Comenzó así mi romance con este fascinante mundo del periodismo y quedé atrapado para siempre. Este blog, es una evidencia de ello.

En aquel entonces, La Industria tenía tres reporteros gráficos, Augusto Baba Shimada, Orlando Sánchez Castro y Virgilio Sagastegui Alva.

Como obligado por el destino a pererennizar la plana de redactores del diario, una mañana, Baba ingresó a la redacción. Era mediados de 1964,

Con la sonrisa que nunca lo abandonó, al igual que su moto Suzuki, se plantó delante de nosotros y captó una foto panorámica en blanco y negro. Las fotos a colores, no existían.

Figuran: Freddy Gálvez Delgado, Jorge Zavaleta Alegre, Félix  Álvarez Sánchez, Héctor Alva Centurión, Roberto Diestra, Óscar Álvarez Sánchez, Mario Vigo Portella y Luis Ríos Miranda.

Faltan Domingo Max Zavala Pérez, (Deportes) Fernando Ugarriza Rodríguez (Espectáculos) y Gustavo Arroyo Gonzáles (Columna escolar).

Cada uno tenía su  propio escritorio y máquina de escribir.

Un equipo de redacción de añoranza y ensueño. ´Éramos todos amigos de verdad. Nunca utilizamos las “maletas”.

Fueron ellos mis primeros colegas de aventuras en el fulgurante ambiente periodístico.

Luego, el “Chino” Lorenzo Kcomt Kooseng, me  llevo a Satélite. Más tarde, regresé a La Industria, bajo la dirección de Grimaldo Luna Victoria, Julio Lázaro Villacorta y Guillermo Willy Miranda Pulido. Permanecí hasta 1987.

 

 

 
Equipo de fulbito de La Industria en 1983. De pie: Segundo Ortiz Bocanegra, Manuel Rodríguez Romero, colaborador, Willy Miranda Pulido, Américo Barriga Rodríguez, Inclinados: Hugo Robles Mantilla, Felipe Apaza Amador, Freddy Gáldar Delgado y Víctor Cedano Huamán.

 

Tras una ausencia por razones personales, el 2007, volví a escribir en la página editorial de La Industria.

Al poco tiempo, Víctor Hugo Paredes me llamó a Satélite para escribir editoriales y comentar en una columna de deportes.

Me mantuve hasta el último con sus directores Paúl Gutiérrez Acevedo y el entrañable y leal amigo Pepe Hidalgo Jiménez.

El cierre de La Industria y Satélite es un golpe durísimo que tendré que ir asimilando en el huidizo tiempo que me resta.

Faltaba contarles que en La Industria no solo aprendí a escribir a máquina y me hice periodista.

En su tradicional e histórico recinto colonial, conocí a Rosa, mi esposa. Fiel y noble compañera en este singular paso por el mundo terrenal.

Con el adiós a La Industria y Satélite se va, por anticipado, una parte de mi ya escasa vida…

 

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