La primera quincena de octubre, pasado, irrumpió José Jerí con inopinados operativos en los penales y reduciendo los días de visita,
Robó simpatías con la promesa de dedicar el corto tiempo de ejercicio a legislar y actuar contra la criminalidad.
El entusiasmo duró poco. Antes de cumplir los tres meses en el cargo, sostenía reuniones ocultas con un empresario chino.
Esa inusual actitud en un mandatario, recibió el rechazo de una población agobiada por la incontrolable inseguridad ciudadana.
El despertar del nuevo año estuvo acompañado de otra grave denuncia periodística
Fue el extraoficial ingreso al local de otro comerciante oriental que tuvo contratos incumplidos con el Estado.
Y, cuando estas citas secretas son aún investigadas por la Fiscalía, apareció un nuevo caso con preludio de escándalo.
Un programa dominical reveló que cinco afortunadas jóvenes habrían sido contrastadas en diversas entidades estatales.
Lo cuestionable es que aquel quinteto de bellezas había visitado previamente al presidente en su despacho.
Una de estos encuentros se habría extendido más allá del horario laboral. Hasta altas horas de la noche, según el informe.
Aunque dos chicas comprometidas ya renunciaron, los hechos obligan a una investida a cargo de la la Fiscalía.
Estas circunstancias que involuctan a Jerí, traen a la memoria una popular y tradicional frase: “Tras cuernos palos”..
Refiere que ante un suceso negativo, ocurre otro igual o peor. Justo lo que padece el jefe de Estado.
Hasta ahora todos son iguales. ¿Habrá en el futuro uno que marque la diferencia en quién confiar…?

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