Como se anticipó, las elecciones concentraron la atención en el inusual número de partidos y la gigantesca cédula electoral.
Sin embargo, eso quedó de lado ante el inesperado retraso en la instalación en las mesas de sufragio por falta de material.
Después, se supo que se alteraron requisitos y contrató a una empresa sancionada. La responsabilidad recayó en funcionarios de la ONPE.
Las fallas logísticas motivaron que la Junta Nacional de Justicia inicie una investigación preliminar contra Piero Corvetto, jefe de esa entidad.
De paso, le dio 10 días para presentar sus descargos. Demasiado.
La Fiscalía citó al titular de la ONPE para aclarar los retrasos e indicó que solo la JNJ puede separar a Corvetto o dictar una medida cautelar.
Los gremios empresariales y la Confiep, entre otras organizaciones, exigieron su destitución inmediata.
Para el conductor de la ONPE “no hubo graves irregularidades”, sino “un error puntual, ante la Comisión de Fiscalización del Congreso.
La Misión de la Unión Europea concluyó que inconvenientes logísticos comprometieron la jornada electoral, pero descartó irregularidades.
Tras el conteo, Keiko Fujimori aseguró disputarla la segunda vuelta, posiblemente, con Roberto Sánchez.
Sería una copia espejo del proceso electoral del 2021.
Si se repite el resultado de los tres últimos comicios, volvería la izquierda. Con sus radicales postulados y la absurda conducta que mostró Castillo.
La supuesta disputa por el sillón presidencial entre candidatos de ideologías opuestas repercutió en la economía nacional.
El dólar enrumbó al alza y la Bolsa de Valores de Lima perdió alrededor de 4% presionada por el efecto electores.
Con la experiencia de lo que podría suceder y el destino del Perú en juego, solo queda confiar en .la madurez del voto ciudadano…

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