Desde el siglo pasado, nos quejamos por carecer de buenos presidentes, congresistas y autoridades en general, con honrosas excepciones. .
La falta de escrúpulos e identificación con los problemas nacionales, hicieron terminar a muchos tras los barrotes de una solitaria y lúgubre celda.
Mandatarios que creyeron ser dueños del país y actuaron según sus gustos e intereses.
La mayoría de legisladores no se quedó atrás. Sin ninguna vergüenza solo piensan en el bienestar propio y de su afortunada familia.
Alli está el seguro privado para sus parientes y el increíble privilegio de poder contratar con el Estado.
Ellos, para librarse de sus problemas judiciales personales, propusieron y aprobaron leyes que favorecen a la delincuencia.
Por lo visto, solo les importa el suculento sueldo y las gratificaciones por en fiesta patrias y navidad
Además de la doble remuneración, tienen bonos y la famosa tarjeta de consumo, por cinco mil soles, que ahora es cada mes.
Un detestable insulto a la ciudadanía y los jubilados del Estado que sobreviven y sufren a diario. ¡Que tal contradicción…!
Patéticas evidencias de su indiferencia con quienes los eligieron.
A semanas de los comicios, todo sigue igual. La Constitución, la ley electoral y los partidos políticos . Nada ha cambiado.
Eso obliga a escoger entre sentenciados, prófugos, investigados, infractores de la ley, mentirosos, miembros de una sola familia y hasta desocupados.
Es decir. A cualquiera. ¿Podemos esperar algo positivo de esas personas…?
En un futuro inmediato, hay que modificar los requisitos para postular a un cargo público. Quien no le ganó a nadie, no puede ser líder. Peor,representarnos.
Nos falta gente preparada y honesta allá arriba. Estadistas. Aunque eso, en nuestro medio, es pedir demasiado.…
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