A escasos días de la fecha clave,, la ciudadanía tiene una idea casi definida de lo que buscan los candidatos a la presidencia y al Copngreso.
Quedó confirmado tras el debate presidencial de la semana que se fue. La mayoría están identificados por el populismo o propuestas irrealizables.
Casas de interés social, comandos de aniquilamiento, trenes a todo lugar y bonos al por mayor.
Continúa la letanía de salir del Pacto de San José, la pena de muerte y el ingreso libre a la universidad.
Se comprometen recortar el 50% del desenfrenado presupuesto del Congreso. Lo que su líder, como legislador, nunca propuso
Y, para la reflexión. Reducir el número de ministerios y “pensión digna a informales” (?).
Otros, desbaratan la Constitución de 1993 repitiendo la convocatoria una “asamblea constituyente”.
Hay quien ofrece ejecutar obras estratégicas “como el tren Lima–Ica y mejorar los servicios básicos en todo el país”.
También proponen apoyo militar en seguridad y cadena perpetua para los corruptos. Mut poco sobre minería ilegal.
Eso y muchos atractivos, sin mencionar de dónde saldrá el dinero. Solo para conseguir un voto (¿O lo que ganarán por el cargo…?).
La constante es venderse, hasta como como ambulantes, ofreciendo falsedades que deberían ser sancionadas si no cumplen su palabra.
El desesperado comportamiento de los candidatos peruanos revive la famosa frase del político soviético Nikita Kruschev en el siglo XX::
Aquí, la descarnada expresión sobre las promesas electorales vacías de los políticos, que ofrecen soluciones absurdas o innecesarias para ganar votos:
"Los políticos son iguales en todas partes. Prometen construir un puente, incluso donde no hay río…".

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