¡Una grata anécdota periodística de los años sesenta…!
La creación, hace cien años, de la Compañía de Bomberos Voluntarios Salvadora Trujillo N° 26, recordó la Cámara de Comercio de La Libertad, la semana pasada.
Esa conmemoración, arrancó de un recóndito e inescrutable rincón de la memoria, un inquietante reportaje de mis inicios en el periodismo.
El calendario exhibía el mes de abril de 1966. Tenía poco más de dos años como redactor del diario La Industria. El mas influyente de la región.
Ocurrió cuando el director, Daniel Gordillo Jara, me encomendó la comisión de realizar un amplio informe sobre la Compañía de Bomberos de Trujillo.
-- Debes obtener abundante material, porque la idea es publicar una página –me explicó.
No era juego. Las páginas del diario tenían mucho mayor dimensión que en la actualidad. Basta decir que constaban de nueve columnas.
-- ¿Y quién me acompañará para tomar las fotos…? –inquieto, pregunté.
-- Irás con tu papá como reportero gráfico –fueron sus últimas indicaciones.
Mi padre, Juan Gálvez Arce, había sido jefe de talleres, luego linotipista y, finalmente, fotógrafo del vicedecano. Estaba enraizado en la empresa.
Las constantes visitas a su lugar de trabajo desde la infancia, incentivaron germinar en mi, esta pasión que se irá tras mis pasos.
Esta vez, era una nueva oportunidad para cubrir una comisión juntos. .
Coordinamos y acudimos al flamante local de la avenida España.
Él. portaba su clásica cámara Kodak. Un cajoncito negro de unos 10 por 14 centímetros, provisto de un potente lente en el centro.
Colgaba sobre su hombro derecho, un pesado maletín con rollos de repuesto e implementos utilizados, en ese entonces, para captar fotografías.
Yo, con lo acostumbrado. Una hoja de papel doblada por el costado en cuatro partes y un bolígrafo.
Así, entrevisté al comandante Javier Lizárraga Rodríguez, quien se mostró muy cordial y solícito ante la batería de preguntas que tenía anotadas.
Enseguida, mi padre procedió a capturar imágenes desde diversos ángulos y posiciones para ilustrar la página gastando varios rollos..
-- La variedad permitirá escoger las mejores --era su argumento. Y no le faltaba razón.
En ese inusitado instante, llamó a dos oficiales, con su indumentaria de acción, para posar a los costados, conmigo al centro.
-- Ésta, no es para punlicar. Es olo9 para que la tengas de recuerdo ..--anotó sonriendo.
Misión cumplida. Regresamos contentos.Todo transcurrió a la perfección.
El reportaje se publicó, como estuvo programado, a página completa, el domingo 24 de abril de 1966: Hace 60 años.
Destacan en el impreso distintos titulares acompañados por cinco elocuentes fotografías:
“Mercado Mayorista puede sufrir un grave incendio”, “La Compañía de Bomberos fue fundada en 1923 porque ardió botica”, ”Los mayores incendios que hubo en Trujillo” y “La junta directiva bomberil”.
Completan: “Duras pruebas exigen a quienes deseen ingresar”, “La única en el mundo que pagan para servir” y “En diciembre tienen su día los bomberos”.
Lo insólito estuvo en los créditos. Textos y fotos: Freddy Gálvez Delgado. Aunque yo no había tomado ni una sola foto.
Resulta que mi progenitor quiso darme una original sorpresa, con la autorización del director. Y, vaya que lo consiguió.
En esa época, los periodistas de La Industria competíamos por escribir una página. Era una especie de medallero laboral.
Constituía parte del trabajo y no significaba compensación económica adicional alguna. Pero, pugnábamos por hacerla.
Este reportaje sobre la Compañía de Bomberos de Trujillo, fue la segunda página completa escrita luego de ingresar a la prensa.
La primera, titulada ”Un museo olvidado”, estuvo dedicada al la valiosa colección zoológica Juan Ormea, de la Facultaf de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Trujillo.
Apareció publicada el domingo 24 de enero de 1966.
Acerca de la página de los bomberos, hay un detalle para tener en cuenta. Una de las notas menciona que la compañía fue fundada en 1923.
Señala que se gestó a raíz del incendio que arrasó la botica “La Económica”, en el centro histórico de la ciudad.
No tenemos la mínima intención de generar polémica. Eso, se lo dejamos enteramente a los historiadores…
El exclusivo propósito que nos anima es rememorar una comisión periodística y los recursos empleados para cumplirla, en los años sesenta.
No sé si algún periodista haya tenido la excepcional experiencia de compartir la búsqueda de la noticia a lado de su padre.
La vida me otorgó aquel peculiar e irrepetible privilegio.
Esas jornadas estimulaban a realizar el mayor esfuerzo posible. Fueron acciones genuinas. Gratificantes. Imperecederas.…



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