Antes de la pandemia del Covid-19, el pasaje en el transporte público de Trujillo y distritos costaba un sol.
Desde las urbanizaciones cercanas al centro, los taxis cobraban 4 soles.
Durante ese difícil período, varios productos escasearon y subieron de precio. Entre ellos, los pasajes del servicio público y taxis.
Cuando volvió la calma, la mayoría de precios bajaron.
Otros quedaron en alza como el pan y el paquete de papel higiénico, que de 14 soles subió a 30.
El pasaje en micros y combis se elevó a dos soles y se quedó ahí. Los taxistas, como siempre al acecho, mantuvieron los 6 soles.
En marzopasado, surgieron problemas con el abastecimiento de combustible y la tarifa, sin miramientos, se elevó a 2.50. El taxi a 7 soles y más.
Con el paso del tiempo, la gasolina y el gas volvieron a su nivel anterior, según los entendidos.
Pero, inexplicablemente, las tarifas permanecen arriba.
Hace unos días, en conferencia de prensa, se anunció que algunas empresas volvían a los dos soles.
Ciertos dueños de empresas aducen que varios de sus asociados tienen deudas financieras por cumplir y seguirán cobrando más.
Otros, que bajarán a partir de agosto. Al final, los más perjudicado siguen siendo los pasajeros.
¿Ha visto Usted una combi de estreno en los últimos treinta años…? No. Todas son viejas. Incómodas y destartaladas.
De tercer o cuarto uso. Nunca son renovadas.
Ese el increíble transporte público de pasajeros en Trujillo, El más caro del país y que ofrece un mal servicio. Con escasas excepciones.
Una nerviosa y preocupada ama de casa, se dispone bajar de una combi y le paga dos soles al cobrador.
El hombre desciende con brusquedad. Empuja con fuerza la puerta metálica lateral y coloca su brazo delante de ella.
La mira con enfado, sonríe burlonamente y vocifera:
-- ¡El pasaje es 2.50, mamita…!
.
