sábado, 25 de julio de 2026

Rechazo total a privilegios de servidores del Congreso

 
La ciudadanía rechaza los desorbitados privilegios económicos de los trabajadores del Congreso. (Redes).

          Hace unos años, haciendo periodismo radial en Réplica, con Víctor Gil, de Diplomat Radio, se me quedó la opinión de una legisladora liberteña sobre el Congreso.

-- Cuando uno ingresa –dijo-- ve a mucha gente que camina en una y otra dirección. Da la impresión que no saben de dónde vienen y a dónde van.

Sus palabras pueden dar una idea de la cantidad de personas que alberga  ese Poder del Estado.

La apreciación cobra actualidad al saber que el Congreso duplicó el gasto en planillas en cinco años debido a que posee un millonario sistema de bonos.

Los servidores del parlamento obtienen múltiples bonificaciones durante el año elevando en forma exagerada sus ingresos.

Lo demuestra el gasto en planillas que pasó de más de 402 millones de soles el 2021 a más de 906 millones el 2025, según un informe dominical.

El pago de los trabajadores está desbocado.

En febrero, reciben un sueldo adicional por escolaridad. En marzo, un bono por vestimenta de 2,200.  Que no lo necesitan.

Mayo, media remuneración por CTS. Junio, otro bono extraordinario de 11,500 por ampliación de legislatura. Sin ser legisladores.

          Julio, doble sueldo por gratificación. Noviembre, otra media remuneración por CTS.

Diciembre es el mes del pollón con su sueldo, la gratificación y un nuevo bono de 11,500 por cierre de legislatura.

Y. como se creen dueños del dinero de todos los peruanos, en diciembre pasado el bono extra alcanzó los 30,000. Equivalente a cinco UIT.

Son tan abusivos, que tienen un mes de vacaciones pagadas y encima un sueldo más para que las gocen a plenitud. ¡Se pasaron…!

El reporte obvió que cuando ellos o su familia se enferman, no van al hospital como nosotros, sino a una clínica, porque tienen seguro privado de salud.

Ningún peruano tiene siquiera uno de esos desmesurados beneficios.

Con tanto derroche de los trabajadores del Congreso, una empresa privada ya hubiese quebrado hace tiempo.

          El Ejecutivo, Tribunal Constitucional, Contraloría, Defensoría del Pueblo, la sociedad civil y otros, deben intervenir para terminar con este agravio.

Con inocultable rubor, la democracia rechaza esta clase de insostenibles privilegios…

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